En la primera clase teórica tras las vacaciones de Navidad, empezamos con la primera parte del núcleo uno: Fisiología de la Visión: Los Sentidos.

El origen de la percepción visual es la luz, ya que es el la que nos permite ver las cosas. La principal fuente de luz es el sol, que es a su vez una luz blanca. La luz es una franja del espectro de radiación electromagnético. Las cosas en realidad no tienen color, el cerebro es el que crea el color a partir de las cualidades de la luz, intensidad y longitud de onda. A continuación enlazo un vídeo introductorio sobre la percepción visual que me pareció interesante:

Por otra parte, el ojo es el órgano de visión de la luz. Los ojos reciben la información que proviene de la luz y manda secuencias al cerebro (individuales de cada ojo), para que éste se encargue de construir una imagen conjunta que será la que nosotros asimilemos con nuestra vista. Estas imágenes que se envían al cerebro por parte de cada ojo se encuentran bajo el término de movimiento sacádico. La transformación de lo que hay fuera hasta dentro se denomina percepción visual:

Ejemplo de percepción visual

Al margen de la vista, otro sentido importante por el que podemos identificar cosas y demás, es el tacto. Es el más desarrollado desde pequeños, y es por eso todos que todos los bebés se llevan las cosas a la boca,  aunque no sólo es importante para los pequeños, sino también para los mayores (su objeto de estimulación puede ser un cigarro, chicle o incluso también el dedo…todo debido a una especie de pequeño “trauma” al no superar la ausencia de la teta de la madre o biberón).

El oído también es otro de los sentidos que puede contribuir a la percepción visual. La percepción vestibular hace que veamos las cosas derechas y estables e interpreta el movimiento. Cabe también introducir el término pattern, referido a los esquemas que nuestro propio cerebro realiza para poder interpretar todo lo que vemos. Es impresionante como nuestro cerebro nos ayuda a comprender nuestro entorno a base de imágenes; incluso las que se encuentran en movimiento, es el propio cerebro el que recibe la secuencia de imágenes para posteriormente formar la “película” que permite que lo veamos en movimiento.

Dejando a un lado las imágenes, el cerebro también cae en las ilusiones ópticas, que hacen que veamos cosas donde no las hay, o interpretar imágenes de distinta forma a la que son en realidad. Son las denominadas Leyes de la Gestalt. Véase aquí algunos ejemplos:

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